pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuelvo a despertar
con este fuego en tempestad,
con deseos descarados,
vulgares incluso malvados.
Me vuelvo celestina,
furtiva y mezquina,
te busco con ambición
llena de pasión.
mi carne se revela esclava
se derrite, se vuelve lava,
este mar me quema salvaje
anhela desembocar en tu paraje.
No hay calma al tormento
de tu ausencia me lamento,
hasta la luna me compadece
y su compañía me ofrece.
Te busco con sed infinita
creando caricias que no incitan,
mi piel con mi piel
no calma, no sabe a miel.
Recorro cada huella tatuada
de las noches estrelladas,
entre gemidos y gritos
describiendo lo no escrito.
Recordando los encuentros
desnudos por completos,
siendo mendiga de tu hombría
las noches son eternas y frías.
con este fuego en tempestad,
con deseos descarados,
vulgares incluso malvados.
Me vuelvo celestina,
furtiva y mezquina,
te busco con ambición
llena de pasión.
mi carne se revela esclava
se derrite, se vuelve lava,
este mar me quema salvaje
anhela desembocar en tu paraje.
No hay calma al tormento
de tu ausencia me lamento,
hasta la luna me compadece
y su compañía me ofrece.
Te busco con sed infinita
creando caricias que no incitan,
mi piel con mi piel
no calma, no sabe a miel.
Recorro cada huella tatuada
de las noches estrelladas,
entre gemidos y gritos
describiendo lo no escrito.
Recordando los encuentros
desnudos por completos,
siendo mendiga de tu hombría
las noches son eternas y frías.