Nat Guttlein
さん
Los libros en mi repisa siguen vacíos,
las páginas se olvidaron de las historias de amor.
Me enrede en el hilo rojo y los corazones que se metieron en mi pecho.
Los pañuelos se me pegan en las manos y la nariz me duele.
Ella me hacía ver arcoíris pero ahora mismo mi cielo está gris.
Las poesías que le escribía no las leía y las frases románticas le parecían versos sin música.
Me contaron que te han besado,
que hasta la luna se oculta cuando le pregunto por ti
y el sol se vuelve hielo cuando reclamo aquello que nunca me diste,
pero aún mi inocente esperanza sigue esperando.
Distraigo mi mente con historias que ya me resultan aburridas.
El romance se encuentra entre las letras que escribo,
que leo,
que escucho en mis auriculares cada noche antes de ahogarme en sueños.
Mi mirada no ha vuelto a ser la misma y la vida se me reproduce como disco rayado.
Respiro y continúo de pie por costumbre,
miro el pasado y es un cuadro sombrío de arte abstracto repleto en pinceladas violentas.
De aquellas que solía dibujarte.
Decías recordarme al ver los girasoles,
yo aún en día me pregunto si seguirás odiándolos.
Aunque no tanto como odio la costumbre de pensarte.
las páginas se olvidaron de las historias de amor.
Me enrede en el hilo rojo y los corazones que se metieron en mi pecho.
Los pañuelos se me pegan en las manos y la nariz me duele.
Ella me hacía ver arcoíris pero ahora mismo mi cielo está gris.
Las poesías que le escribía no las leía y las frases románticas le parecían versos sin música.
Me contaron que te han besado,
que hasta la luna se oculta cuando le pregunto por ti
y el sol se vuelve hielo cuando reclamo aquello que nunca me diste,
pero aún mi inocente esperanza sigue esperando.
Distraigo mi mente con historias que ya me resultan aburridas.
El romance se encuentra entre las letras que escribo,
que leo,
que escucho en mis auriculares cada noche antes de ahogarme en sueños.
Mi mirada no ha vuelto a ser la misma y la vida se me reproduce como disco rayado.
Respiro y continúo de pie por costumbre,
miro el pasado y es un cuadro sombrío de arte abstracto repleto en pinceladas violentas.
De aquellas que solía dibujarte.
Decías recordarme al ver los girasoles,
yo aún en día me pregunto si seguirás odiándolos.
Aunque no tanto como odio la costumbre de pensarte.
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