Ella es una casa sin puertas

Alberto Minés

Poeta fiel al portal
Ella es una casa sin puertas
con mejillas como cuadros
ostentando la puesta
de un sol roto a pedazos
por alguna luna nueva
que fuerza el dolor del ocaso.

Ella es una casa sin puertas
con ojos de escaparate,
en otro cielo vuela
en otros brazos cae,
una vez me quizo ella
tanto que aún su amor me arde.

Ella es una casa sin puertas
que miro desde lejos... tan bella y ajena.
 
de todas manera me gusta la metafora que encierra tu poema , y nos dedicas el sentimiento...
saludos
 
Es como querer tocar la manza del árbol prohibido, y no tener manos para hacerlo. Así suele suceder nos fijamos, en la persona menos incidacada. Versos tan intensos que nadan desde un charco, hasta el mar entero.:::blush:::


Si pues... las manzanas... mmm... ya sabes la historia.

Gracias por la visita.

Saludos.
 
Que hermoso...y que triste desenlace....sin duda ya se abriràn otras puertas, un abrazo...amigo poeta.
 
Alberto Minés;678996 dijo:
Ella es una casa sin puertas
con mejillas como cuadros
ostentando la puesta
de un sol roto a pedazos
por alguna luna nueva
que fuerza el dolor del ocaso.

Ella es una casa sin puertas
con ojos de escaparate,
en otro cielo vuela
en otros brazos cae,
una vez me quizo ella
tanto que aún su amor me arde.

Ella es una casa sin puertas
que miro desde lejos... tan bella y ajena.


Tristemente bello. Mirar desde lejos recordando el amor que te dio alguna vez... besos

María Laura
 
Alberto Minés;678996 dijo:
Ella es una casa sin puertas
con mejillas como cuadros
ostentando la puesta
de un sol roto a pedazos
por alguna luna nueva
que fuerza el dolor del ocaso.

Ella es una casa sin puertas
con ojos de escaparate,
en otro cielo vuela
en otros brazos cae,
una vez me quizo ella
tanto que aún su amor me arde.

Ella es una casa sin puertas
que miro desde lejos... tan bella y ajena.

Qué mayor melancolía que la del amor perdido. Haber sido amado y haber dejado de serlo, quedando ligado a una civilización de sentimientos cuyas ruinas humeantes han quedado como testimonio doliente en el centro del alma. Cantar y llorar, nostalgiar es caminar hacia la cura, hacia la salvación.
 
Qué mayor melancolía que la del amor perdido. Haber sido amado y haber dejado de serlo, quedando ligado a una civilización de sentimientos cuyas ruinas humeantes han quedado como testimonio doliente en el centro del alma. Cantar y llorar, nostalgiar es caminar hacia la cura, hacia la salvación.



Lo mejor es salvarnos, en efecto, por que querer vivir lo que ya se vivió es enfermar más.

Saludos Agni... un fuerte abrazo.
 
Cuando leì el tìtulo de tu poema me imagine algo hermètico, pero cuando llegue al final comprendì tus lìneas....Muy bueno..... tan bella y ajena...

Saludos

Dulce Turquesa
 

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