Maestro de pueblo
Poeta recién llegado
La primera desnudez,
escondida entre sombras
en una tenue mirada
llena de brillo y temor
se despoja a ritmo cansino
de su sedosa piel.
Dulzura extrema que brota
en la yema de dedos temblorosos,
tu mirada en mi mirada
se rebelan esperando, quietas
el amanecer deseado del abrazo
que funda la inquietud desatada.
Y todo se rompe,
estalla en un viento sin fin
al sentir la calidez de un cuerpo,
tu cuerpo,
entregado y presto
para ser explorado por ojos,
mis ojos,
ansiosos de leer en tus labios
la desnudez tuya.
No pides que vaya a ti
no hace falta,
siento y gozo de tu mirada serena
reclamando mi presencia en ti,
entre tímidos reproches
abriendo tú ser indefenso,
privilegio que poseo
en la desnudez soñada.
escondida entre sombras
en una tenue mirada
llena de brillo y temor
se despoja a ritmo cansino
de su sedosa piel.
Dulzura extrema que brota
en la yema de dedos temblorosos,
tu mirada en mi mirada
se rebelan esperando, quietas
el amanecer deseado del abrazo
que funda la inquietud desatada.
Y todo se rompe,
estalla en un viento sin fin
al sentir la calidez de un cuerpo,
tu cuerpo,
entregado y presto
para ser explorado por ojos,
mis ojos,
ansiosos de leer en tus labios
la desnudez tuya.
No pides que vaya a ti
no hace falta,
siento y gozo de tu mirada serena
reclamando mi presencia en ti,
entre tímidos reproches
abriendo tú ser indefenso,
privilegio que poseo
en la desnudez soñada.