MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
....
Un viento suave entraba por la lucerna.
Creí que vería el cielo tinto,
porque lloraba la musa,
sobre el peñasco de vino.
!Ah sí, es solo una odisea!
El árbol seco de cerezos,
olía a canela y olivo.
Estaba enterando
mi destino.
Como cuando la lágrima,
pedía auxilio en una gota de caviar;
Sí, caviar del mar encinto,
que añoraba ser un trunco
en un estrella, donde hoy,
ni nunca
le espero.
Odell
Un viento suave entraba por la lucerna.
Creí que vería el cielo tinto,
porque lloraba la musa,
sobre el peñasco de vino.
!Ah sí, es solo una odisea!
El árbol seco de cerezos,
olía a canela y olivo.
Estaba enterando
mi destino.
Como cuando la lágrima,
pedía auxilio en una gota de caviar;
Sí, caviar del mar encinto,
que añoraba ser un trunco
en un estrella, donde hoy,
ni nunca
le espero.
Odell