BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un espacio inmenso
como una tumba sellada
con ropas y atuendos vacuos.
Existe ese espacio entre la noche
y la mañana, ese espacio solitario,
donde residen enfermedades y toses,
y versículos de la biblia, fragmentos
de algún libro. Están esas autopistas,
esas vías de comunicación entre los párpados
y la vida, donde la belleza, se contagia
de verdes hojas, e instantáneas fugitivas.
Está todo cortado, como en dosis furiosas,
llegan a tu oído, mil lenguajes, trinos, pájaros,
aves, caracolas vacías de idiomas plurales.
Desfiladeros por donde se escapan animales
nocturnos, furtivos.
©
como una tumba sellada
con ropas y atuendos vacuos.
Existe ese espacio entre la noche
y la mañana, ese espacio solitario,
donde residen enfermedades y toses,
y versículos de la biblia, fragmentos
de algún libro. Están esas autopistas,
esas vías de comunicación entre los párpados
y la vida, donde la belleza, se contagia
de verdes hojas, e instantáneas fugitivas.
Está todo cortado, como en dosis furiosas,
llegan a tu oído, mil lenguajes, trinos, pájaros,
aves, caracolas vacías de idiomas plurales.
Desfiladeros por donde se escapan animales
nocturnos, furtivos.
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