lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
La Luna y el ciervo
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La Luna se agiganta de luz plena
desmayándole al cielo la negrura
y a la noche le esparce la blancura
sembrándole de sal su tez morena.
En la jara, el tomillo y la verbena
enreda un gran dosel de seda pura
y un reguero de plata en la espesura
va dejando su cola de sirena.
Y morosa contempla un ciervo herido
que no encuentra el calor de la manada
y espantado rehuye la mirada.
Esa Luna en silencio y sin un ruido
en sus ojos le deja iluminada
la senda del amor que había perdido.
Lomafresquita
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