Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Para tus oídos el número 53
son dos cifras descalzas
que por el aire se aproximan a ti
como una nube de polen
a una flor carismática y distinta,
son dos nuevos pasajeros
de un crucero sin lujos
que recala en tus orillas
y descubren
las innumerables maneras
de sumar y juntar
y curvar
como las hojas el tiempo,
esas dos cifras impares
que buscan ser
un infinito
con la mirada hacia arriba
y la sonrisa en los lados.
Para tus oídos
el 5 y el 3
son esas dos espigas
de trigo repleto y maduro,
esas dos sábanas
que después de una oscuridad sedienta
agitan los hilos
que la noche aún llora,
dos lágrimas que colgando
vienen la una sobre la otra
en un abrazo
de raíces pétreas.
El 53
es la vuelta completa en una noria de feria
el ir y venir de los regalos
en la noche de reyes
el bolso que mezcla y confunde
las carteras de ambos
y que ahora me deja en mi carnet
una foto que es la tuya,
es más, de lo tuyo,
el esmalte de uñas
que responde a las olas con sus brillos
y las dos pequeñas lunas
que reflejadas en el espejo
oyen
como camina
descalzo
hacia ti
ese número.