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Poeta asiduo al portal
Dicen que hubo un rey
que murió de soledad
y no porque estuviese solo
oh, no;
él nunca aprendió a amar.
Dicen que hubo un sabio
que lo sabía todo
y más,
pero murió en su ignorancia
porque nunca aprendió a amar:
Dicen que hubo un marinero
que con su voz era capaz
de hacer callar al viento
y someter a las olas del mar,
pero cuando tuvo enfrente
a su amor posible, tuvo que callar
pues no supo como alcanzarla,
porque nunca aprendió a amar.
Dicen que hubo un labriego
que cualquier semilla podía sembrar,
pero no logró sembrar hijos
si nunca aprendió a amar.
En cambio yo conocí a un mendigo
que si apenas tenía pan,
cuya casa era un amasijo
de cartones, madera y metal;
pero él sonreía siempre
hubiese sol o humedad
porque su corazón estaba lleno
de lo que no era material,
pues él sí que sabía amar...
que murió de soledad
y no porque estuviese solo
oh, no;
él nunca aprendió a amar.
Dicen que hubo un sabio
que lo sabía todo
y más,
pero murió en su ignorancia
porque nunca aprendió a amar:
Dicen que hubo un marinero
que con su voz era capaz
de hacer callar al viento
y someter a las olas del mar,
pero cuando tuvo enfrente
a su amor posible, tuvo que callar
pues no supo como alcanzarla,
porque nunca aprendió a amar.
Dicen que hubo un labriego
que cualquier semilla podía sembrar,
pero no logró sembrar hijos
si nunca aprendió a amar.
En cambio yo conocí a un mendigo
que si apenas tenía pan,
cuya casa era un amasijo
de cartones, madera y metal;
pero él sonreía siempre
hubiese sol o humedad
porque su corazón estaba lleno
de lo que no era material,
pues él sí que sabía amar...
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