Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Prematuramente he muerto.
Nadie está preparado para ello aquí,
entre monitores torcidos y horizontes sentados.
Su vida se alarga en algo llamado calendario.
Desde el más allá,
como dicen los silencios, vuelven las conjeturas.
Al vuelo las cojo, pero mi mano yace
en algo llamado limbo.
Me hacen compañía,
nos sentamos a debatir.
Ya somos unos cuántos.
El color de la carne no es lascivo.
Y al calor de la lumbre no hay estrellas,
ni estrellados que crean en la magia.
El orden del día acaba pronto.
Justo cuando el sol pormenoriza los discursos.
Nadie aquí ni allá ha impartido lecciones.
Las tumbas se revuelcan unas con otras,
por cuestiones vitales, a las que las puertas y el pino rebrotan.
"El mundo es un jardín ruinoso y afinado
y él solito se llena la cabeza de pájaros."
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