gilbran
Ernesto Salgari
Me sentí tan digno
Cuando vi mi rostro
Reflejado en tus pupilas
Tan fresco y natural
En el cauce de tu risa
Poderoso en tu cálida
Y desafiante geografía
Perdido en la húmeda oscuridad
De tu sombra bajo la mía.
Hubiese encadenado
Mis manos alrededor
De tu cintura
Y desde ahí saltar
Al vacío del tiempo
Vaciar toda incertidumbre
En el llameante abismo
De los amantes
Sitio del amor
Que sólo puede arder
En nuestras almas.
Ávido
Inefable
Aquel que nos parece
por un instante
Eterno.
Cuando vi mi rostro
Reflejado en tus pupilas
Tan fresco y natural
En el cauce de tu risa
Poderoso en tu cálida
Y desafiante geografía
Perdido en la húmeda oscuridad
De tu sombra bajo la mía.
Hubiese encadenado
Mis manos alrededor
De tu cintura
Y desde ahí saltar
Al vacío del tiempo
Vaciar toda incertidumbre
En el llameante abismo
De los amantes
Sitio del amor
Que sólo puede arder
En nuestras almas.
Ávido
Inefable
Aquel que nos parece
por un instante
Eterno.
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