Me duelen los sueños
de tanto soñarlos,
de tanto subir
hacia abajo la cuesta,
que guarda las huellas
de mis ojos cansados.
Nada más inútil
que reprocharle a los sueños
las horas felices
que se roba el alba;
esas que se mecen
por siempre en el alma.
No es el sueño
ni es el alba
lo que inflige heridas,
es el hábito insano
de morder lo prohibido
lo que nos desgarra.
y así somos,
tú, el sueño que corre,
yo, la sombra intangible
que casi te alcanza;
que se recicla, se cae,
se sacude y se levanta.
de tanto soñarlos,
de tanto subir
hacia abajo la cuesta,
que guarda las huellas
de mis ojos cansados.
Nada más inútil
que reprocharle a los sueños
las horas felices
que se roba el alba;
esas que se mecen
por siempre en el alma.
No es el sueño
ni es el alba
lo que inflige heridas,
es el hábito insano
de morder lo prohibido
lo que nos desgarra.
y así somos,
tú, el sueño que corre,
yo, la sombra intangible
que casi te alcanza;
que se recicla, se cae,
se sacude y se levanta.