Bartleby - el alegre
Poeta recién llegado
Pulso
Sentada en el poyo de falso mármol,
en mitad de ese matrimonio clandestino,
los seres buenos
los seres malos
los seres más o menos
portando máscaras;
quise robarte un beso y de guiño te
pedí que me acompañes al baño,
lo hiciste al segundo intento,
cuando forcé cierta ley termodinámica,
la de este siglo, la que no se puede decir en voz alta.
Te toqué los senos,
prendí después las luces,
y como se acariciará tu muslo en fastidio
del membrete de la falda,
vi tus ojos, y me di cuenta de que estamos para rato,
y eso es suficiente.
Sentada en el poyo de falso mármol,
en mitad de ese matrimonio clandestino,
los seres buenos
los seres malos
los seres más o menos
portando máscaras;
quise robarte un beso y de guiño te
pedí que me acompañes al baño,
lo hiciste al segundo intento,
cuando forcé cierta ley termodinámica,
la de este siglo, la que no se puede decir en voz alta.
Te toqué los senos,
prendí después las luces,
y como se acariciará tu muslo en fastidio
del membrete de la falda,
vi tus ojos, y me di cuenta de que estamos para rato,
y eso es suficiente.