Ice
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sí, fuiste después de todo...
de nuevo importante.
Como la savia de mi planta misma.
Como una pulsación
colgada del dintel de mis labios
presa de inquietud ante tu mirada.
Después de todo... sí.
Llegaste a ser la cumbre mas cercana al cielo
que jamás pude haber alcanzado.
Pero como en toda cumbre
la mirada
siempre mira abajo.
Fuiste lo impensado .
Como impensada la estrella
que se descuelga del estelar manto
aquel, donde anidó...
y se confundía en la pupila.
Si, tuvimos estrellas.
Aún no caen...
cierto.
Y no han perdido brillo
ante tu ausencia
o la mía.
Después de todo
parece que solo, nosotros, hemos sido.
Como fuimos antes, como muchas vidas atrás
contigo...
siempre contigo.
Y sin embargo
nunca juntos al final.
Parece que no aprendemos algo
parece que no basta amar
amar como hemos amado.
Hasta que duela respirar
y cada latido se vuelve nombre
uno, que tus labios
nunca dejan de murmurar.
Y después de todo...
duele más.
Porque en la distancia
el tiempo no deja de pasar
aún...
cuando nosotros le hagamos eterno
al evocar.
Tarde o temprano la herida
deja de sangrar
y vueltos cicatrices
solo nos quede recordar
anclados
en un puerto atrapado.
Ante un mar
que se ha secado de esperar.
No sé,
después de todo...
¿qué tanto?; hemos caminado.
Ni sé que tanto pasará
en esta
u otra vida...
hasta volvernos a encontrar.
.
.?
de nuevo importante.
Como la savia de mi planta misma.
Como una pulsación
colgada del dintel de mis labios
presa de inquietud ante tu mirada.
Después de todo... sí.
Llegaste a ser la cumbre mas cercana al cielo
que jamás pude haber alcanzado.
Pero como en toda cumbre
la mirada
siempre mira abajo.
Fuiste lo impensado .
Como impensada la estrella
que se descuelga del estelar manto
aquel, donde anidó...
y se confundía en la pupila.
Si, tuvimos estrellas.
Aún no caen...
cierto.
Y no han perdido brillo
ante tu ausencia
o la mía.
Después de todo
parece que solo, nosotros, hemos sido.
Como fuimos antes, como muchas vidas atrás
contigo...
siempre contigo.
Y sin embargo
nunca juntos al final.
Parece que no aprendemos algo
parece que no basta amar
amar como hemos amado.
Hasta que duela respirar
y cada latido se vuelve nombre
uno, que tus labios
nunca dejan de murmurar.
Y después de todo...
duele más.
Porque en la distancia
el tiempo no deja de pasar
aún...
cuando nosotros le hagamos eterno
al evocar.
Tarde o temprano la herida
deja de sangrar
y vueltos cicatrices
solo nos quede recordar
anclados
en un puerto atrapado.
Ante un mar
que se ha secado de esperar.
No sé,
después de todo...
¿qué tanto?; hemos caminado.
Ni sé que tanto pasará
en esta
u otra vida...
hasta volvernos a encontrar.
.
.?