Asklepios
Incinerando envidias
Una vez más, la Nada gris del otoño
se nos olvida
entre el día y la noche,
entre el color de las rosas…
que tú no dejas de reclamar. Mientras,
sentada, rezas a las Lunas rojas
para que permitan regresar pronto al
nuevo despertar.
Para que,de nuevo, regrese esa Nada que,
sin parar, teje nuestras ideas sin palabras
en las que solemos apoyar
nuestro cíclico existir.
se nos olvida
entre el día y la noche,
entre el color de las rosas…
que tú no dejas de reclamar. Mientras,
sentada, rezas a las Lunas rojas
para que permitan regresar pronto al
nuevo despertar.
Para que,de nuevo, regrese esa Nada que,
sin parar, teje nuestras ideas sin palabras
en las que solemos apoyar
nuestro cíclico existir.