Callada fulgura
esta noche tu boca,
caprichosa y desnuda
con su puchero abotonado.
Mi boca - orgullosa -
tuerce con garbo su gesto
y tú, arrugas travieso los labios
- descarado intento -
Saluda coqueta mi lengua
emboscando la luz
que se abraza a tus ojos
- ya tu cara es otro paisaje -
el viento se regresa y no pregunta.
Detrás de la cortina, la luna,
amaneció besándome los pies.
Ana Mercedes Villalobos
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