NiñoNube
Poeta asiduo al portal
Me haces sentir tantas cosas,
que no acabaría nunca de enumerarlas.
Básicamente, me haces sentir lleno de vida.
Le das cuerda a mi corazón.
Si te apoyas en mi pecho,
podrás escucharlo latiendo,
como una vieja locomotora de carbón.
Estoy enamorado de ti.
Sin freno y sin remedio.
Ha de ser esto, esa cosa que llaman, amor desenfrenado.
Porque cuando estoy en tus brazos,
siento que nada me va a poder parar.
Y es que; repito,
estoy perdidamente enamorado de ti.
De tu dulce cuerpo.
De tu alma.
De tu esencia pura y clara.
De un tiempo a esta parte,
la vida está siendo generosa para mí.
¡¡Ya era hora, cacho puta!!... He de decir también.
Así que me va regalando momentos a tu lado.
De esos que hacen suspirar.
Cuando me sumerjo en tus carnosos labios,
para beberme tu placer.
Cuando tu boca me obsequia
con las mieles de tus besos.
Cuando te devoro con voracidad,
y te escucho gemir.
Cuando acaricio tu suave piel,
estremecida de gozo.
Cuando te amo, y tú me amas.
Cuando me envuelve tu olor
y te aprietas contra mí.
Así, muy cerca de mi cuerpo.
Cuando te veo sonreír,
ese mágico momento.
Y que voy a hacerle yo.
Pero cuantos más momentos de estos me da la vida,
más me enamoro de ti.
Tú me haces volar y escapar de este mundo,
que tantas veces es prisión.
De todas las sombras y del letargo de los sentidos.
Así que, estoy enamorado de ti.
Y no puedo parar de escribir “te quieros”, para tu corazón…
que no acabaría nunca de enumerarlas.
Básicamente, me haces sentir lleno de vida.
Le das cuerda a mi corazón.
Si te apoyas en mi pecho,
podrás escucharlo latiendo,
como una vieja locomotora de carbón.
Estoy enamorado de ti.
Sin freno y sin remedio.
Ha de ser esto, esa cosa que llaman, amor desenfrenado.
Porque cuando estoy en tus brazos,
siento que nada me va a poder parar.
Y es que; repito,
estoy perdidamente enamorado de ti.
De tu dulce cuerpo.
De tu alma.
De tu esencia pura y clara.
De un tiempo a esta parte,
la vida está siendo generosa para mí.
¡¡Ya era hora, cacho puta!!... He de decir también.
Así que me va regalando momentos a tu lado.
De esos que hacen suspirar.
Cuando me sumerjo en tus carnosos labios,
para beberme tu placer.
Cuando tu boca me obsequia
con las mieles de tus besos.
Cuando te devoro con voracidad,
y te escucho gemir.
Cuando acaricio tu suave piel,
estremecida de gozo.
Cuando te amo, y tú me amas.
Cuando me envuelve tu olor
y te aprietas contra mí.
Así, muy cerca de mi cuerpo.
Cuando te veo sonreír,
ese mágico momento.
Y que voy a hacerle yo.
Pero cuantos más momentos de estos me da la vida,
más me enamoro de ti.
Tú me haces volar y escapar de este mundo,
que tantas veces es prisión.
De todas las sombras y del letargo de los sentidos.
Así que, estoy enamorado de ti.
Y no puedo parar de escribir “te quieros”, para tu corazón…