Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No fueron necesarias las palabras
no aquellas que pudieran escuchar otros oídos
aquellas que el aire atrapa en cuanto surgen
y hace más suyas,
que su roce en mi boca.
Es ella la que puso el silencio en mi vacío
la que fue desechando el ahogo de mis notas
el bullicio innecesario del tronco consumido
en la hoguera de unos años
que aportaron casi nada.
Es ella la que cura una a una mis heridas
la que aventa las cenizas
de un ayer ya postergado,
es ella la que habla
cuando todo está callando,
cuando las madrugadas abren pétalos
con el viento y bajo las sábanas
y toman de mí su luz.
Es ella la que recoge todas mis huellas,
la que almacena en su vientre
cada uno de mis besos.