Bartleby - el alegre
Poeta recién llegado
La gripe
Tiempo sobre tiempo,
mi cama y sus almohadas secas,
el piso arrimolinado de tiza
y un escritorio apolillado.
Polos y camisas
celestes y blancas,
medias con restos de termitas,
y un montón de chopos
de papel higienico.
La enfermedad del cambio
de tiempo me ha atrapado,
la única victoria real alcanzada
fue la partida de monopolio
que gané ayer
con tan solo dos cartas púrpuras.
No necesito que nadie
me cuide,
solamente un baño,
de esos que corta ese calor
y fiebre propio de los adentros,
y pica el hielo
que blinda el cuerpo.
Más tarde baja la novia,
y de seguro van a ladrar los perros,
dormir durmiendo
sobre su seno de pan horneado
en vapor,
y su vientre que refleja
cierta pereza al ejercicio.
Ella me cuidará aunque no lo desee,
sopa de pollo
y un té y su acariciada de pelo,
todo menos la barba,
no quiero parecer esos poetas
que exigen a la musa
locos versos;
descansaré con una erección
y desnudo,
eyacularé entre su muslo
y nalga,
finalmente dormiré
con la tranquilidad de ese faraón
que llegó a un acuerdo
con el dios del tiempo,
que no se podrá llevar nada a la otra vida.
Tiempo sobre tiempo,
mi cama y sus almohadas secas,
el piso arrimolinado de tiza
y un escritorio apolillado.
Polos y camisas
celestes y blancas,
medias con restos de termitas,
y un montón de chopos
de papel higienico.
La enfermedad del cambio
de tiempo me ha atrapado,
la única victoria real alcanzada
fue la partida de monopolio
que gané ayer
con tan solo dos cartas púrpuras.
No necesito que nadie
me cuide,
solamente un baño,
de esos que corta ese calor
y fiebre propio de los adentros,
y pica el hielo
que blinda el cuerpo.
Más tarde baja la novia,
y de seguro van a ladrar los perros,
dormir durmiendo
sobre su seno de pan horneado
en vapor,
y su vientre que refleja
cierta pereza al ejercicio.
Ella me cuidará aunque no lo desee,
sopa de pollo
y un té y su acariciada de pelo,
todo menos la barba,
no quiero parecer esos poetas
que exigen a la musa
locos versos;
descansaré con una erección
y desnudo,
eyacularé entre su muslo
y nalga,
finalmente dormiré
con la tranquilidad de ese faraón
que llegó a un acuerdo
con el dios del tiempo,
que no se podrá llevar nada a la otra vida.