Asklepios
Incinerando envidias
Abandonados, -dicen-, se despeñaron sobre los mares
los destrozados eclipses.
Tras un largo y silencioso deterioro de los sueños,
todo quedó empañado por el inoportuno
mutismo de los espejos.
Poco después, todo territorio quedó ahogado
en su propio veneno y la Eternidad más tremenda
dejó de ser reconocida.
El Universo permaneció durante
tanto tiempo callado que llegó, incluso, a ser
abandonado por el silencio para pasar a ser una
inmensa sala dormida donde nada parecía suceder.
Pero, desde siempre, no es que el Universo se expanda.
Desde siempre, el Universo está a la fuga de no sabe qué.
El Universo ni sabe de dónde viene, ni sabe a dónde va.
los destrozados eclipses.
Tras un largo y silencioso deterioro de los sueños,
todo quedó empañado por el inoportuno
mutismo de los espejos.
Poco después, todo territorio quedó ahogado
en su propio veneno y la Eternidad más tremenda
dejó de ser reconocida.
El Universo permaneció durante
tanto tiempo callado que llegó, incluso, a ser
abandonado por el silencio para pasar a ser una
inmensa sala dormida donde nada parecía suceder.
Pero, desde siempre, no es que el Universo se expanda.
Desde siempre, el Universo está a la fuga de no sabe qué.
El Universo ni sabe de dónde viene, ni sabe a dónde va.