Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con la yema de los dedos
apenas dejando huella
en ese ondular concéntrico
de piedra o lágrima que cae
en las orillas de un lago
dejando calma rota
o herida placentera que se cierra,
con la yema de los verdes que rebrotan
en el origen mismo de un destino incierto
van los eslabones de una larga cadena
que tiene en la mitad su lugar de encuentro
que sabe del amor cuando cae del cuello
y nadie la mira,
con la yema de los dedos
apenas dejando huella.