Anne_
I killed Bukowski.
Cuando tienes doce, dices que nunca vas a llegar a vieja,
que te suicidarás antes de llegar a los treinta,
luego a los catorce te vuelves anoréxica y bulímica,
un día a los 18 te tomas algún raticida y terminas en urgencias,
y luego a los 21 te sientas en un retrete inmundo de alguna cafetería de mierda
con camareras gordas y llenas de granos, y te metes un revolver a la boca
esperando morir ahí con el fondo musical de alguna asquerosa canción
de Whitney Houston, de la que nunca fuiste fan.
Sucede que todo se vuelve más mierda
cuando tienes un montón de pendejos
diciéndote que eres fantástica y especial, te crees esa mierda,
te crees esa mierda y empiezas a buscar un trabajo “para ti”,
alguien que sea para ti, tu sabor perfecto en Starbucks,
cortes de cabello personalizados, un lugar perfecto para leer,
revoluciones para tus injusticias, tu aura, un disco favorito,
un hobbie, tu mejor orgasmo, cagar tranquilo, tu personalidad,
tu mundo, tu realidad.
He reescrito esta huevada más de 7 veces,
y es una pendejada, porque lo único que quería decir,
era que no quiero llegar a vieja pensando que merezco el asiento del metro
y pasar primera en la fila del banco, que nunca me tragué del todo
eso de que soy única y especial, y no es que no tenga amor propio,
me amo lo suficiente como para mirarme al espejo despeinada
y con mis dientes de conejo, y decirme que soy cojuda;
es que es sano ser cojudos, nos evita ponerle Jr a nuestros hijos,
como si fueran una segunda oportunidad.
Pero sobre todo, nos evita suicidarnos
pensando que por tocar muy bien la guitarra y escribir poesía,
vamos a formar parte del club de los veintisiete,
sobre todo cuando te llamas igual que tu viejo.
que te suicidarás antes de llegar a los treinta,
luego a los catorce te vuelves anoréxica y bulímica,
un día a los 18 te tomas algún raticida y terminas en urgencias,
y luego a los 21 te sientas en un retrete inmundo de alguna cafetería de mierda
con camareras gordas y llenas de granos, y te metes un revolver a la boca
esperando morir ahí con el fondo musical de alguna asquerosa canción
de Whitney Houston, de la que nunca fuiste fan.
Sucede que todo se vuelve más mierda
cuando tienes un montón de pendejos
diciéndote que eres fantástica y especial, te crees esa mierda,
te crees esa mierda y empiezas a buscar un trabajo “para ti”,
alguien que sea para ti, tu sabor perfecto en Starbucks,
cortes de cabello personalizados, un lugar perfecto para leer,
revoluciones para tus injusticias, tu aura, un disco favorito,
un hobbie, tu mejor orgasmo, cagar tranquilo, tu personalidad,
tu mundo, tu realidad.
He reescrito esta huevada más de 7 veces,
y es una pendejada, porque lo único que quería decir,
era que no quiero llegar a vieja pensando que merezco el asiento del metro
y pasar primera en la fila del banco, que nunca me tragué del todo
eso de que soy única y especial, y no es que no tenga amor propio,
me amo lo suficiente como para mirarme al espejo despeinada
y con mis dientes de conejo, y decirme que soy cojuda;
es que es sano ser cojudos, nos evita ponerle Jr a nuestros hijos,
como si fueran una segunda oportunidad.
Pero sobre todo, nos evita suicidarnos
pensando que por tocar muy bien la guitarra y escribir poesía,
vamos a formar parte del club de los veintisiete,
sobre todo cuando te llamas igual que tu viejo.
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