JUNTO A LAS NOCHES EN BLANCO
Fueron los brillos opalinos
de las piedras que colmaban mi silencio
Plomo oscuro iluminado
por el clamor de tu ausencia
Tránsito de alambique que gotea choros de vida
en el estruendo poético de la muerte
Tus ojos vidrio iluminado como rosetón en el ocaso
tus ojos serpientes que me oprimen como dedos como garfios
Sumergido entre tus brazos
fuentes de toda lascivia
no abandono el ansia azul que me lleva al horizonte
Camino sobre tus dientes que resuenan
como teclas de un piano
allá en el fondo del bar
Me arrastro sobre la arena pudorosa
que en la eternidad será la roca
desde la que Safo iniciará su viaje al Olimpo
pero que hoy todavía recubre
como un satén inclemente
tu geografía de carne en ofrenda.
Hemos construído nuestro idioma de caricias
nuestros códigos insólitos
con cabellos de antepasados
y escamas desveladas en grimorios penitentes.
Yo te amo yo te amo insisten ambarinamente
los semáforos y los rótulos de neón
yo te amo yo te amo reclamo en la noche lujuriosa
mientras las aves reincidentes
trazan con sus vuelos inspiradas geometrías cabalísticas
yo te amo y en nuestro cósmico orgasmo
se fosilizan nuestras miradas en ámbar y calcedonia
uniendolas para toda una eternidad que acabará en la madrugada
yo te amo en fin yo te amo en aquel viejo tranvía
incluso en la desmedrada chambre d'hôtes
junto al Parc de Montsouris.
Fijado está nuestro pasado al futuro esplendor de las distancias
o a las notas de la vieja canción que nos unió.
Ilust.: Madison Moore. “Matisse revisitado”.
Fueron los brillos opalinos
de las piedras que colmaban mi silencio
Plomo oscuro iluminado
por el clamor de tu ausencia
Tránsito de alambique que gotea choros de vida
en el estruendo poético de la muerte
Tus ojos vidrio iluminado como rosetón en el ocaso
tus ojos serpientes que me oprimen como dedos como garfios
Sumergido entre tus brazos
fuentes de toda lascivia
no abandono el ansia azul que me lleva al horizonte
Camino sobre tus dientes que resuenan
como teclas de un piano
allá en el fondo del bar
Me arrastro sobre la arena pudorosa
que en la eternidad será la roca
desde la que Safo iniciará su viaje al Olimpo
pero que hoy todavía recubre
como un satén inclemente
tu geografía de carne en ofrenda.
Hemos construído nuestro idioma de caricias
nuestros códigos insólitos
con cabellos de antepasados
y escamas desveladas en grimorios penitentes.
Yo te amo yo te amo insisten ambarinamente
los semáforos y los rótulos de neón
yo te amo yo te amo reclamo en la noche lujuriosa
mientras las aves reincidentes
trazan con sus vuelos inspiradas geometrías cabalísticas
yo te amo y en nuestro cósmico orgasmo
se fosilizan nuestras miradas en ámbar y calcedonia
uniendolas para toda una eternidad que acabará en la madrugada
yo te amo en fin yo te amo en aquel viejo tranvía
incluso en la desmedrada chambre d'hôtes
junto al Parc de Montsouris.
Fijado está nuestro pasado al futuro esplendor de las distancias
o a las notas de la vieja canción que nos unió.
Ilust.: Madison Moore. “Matisse revisitado”.