Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Vienes con tu canasta de besos húmedos,
ofreces tu miel cerrada a la higuera seca
y sabes que esas ramas desnudas te sonríen.
Tu amor es mi armadura de musgo contra el olvido,
mi telaraña con rocío donde te amanezco,
mi ventana de aire que barre la bruma del paisaje
con tu canción de ojos cerrados que al fin me miran
como siempre te mirado: en mis ámbitos internos,
en el discurso de mi sangre, en mis entrañas tibias.
Porque fui semilla previa y germiné en la tierra de los hombres
solo para darte la amorosa sombra de mis brazos,
el espejo de mi frente y el reclamo de mis ojos por ti alumbrados.
Para ti nací cuantas veces nos fueron necesarias;
quemé veinte años de hojas verdes
en el fuego que propuso tu distancia,
hasta que reapareciste muy lejos de tu amparo de ceniza
y muy cerca de mi boca al fin callada y como nunca viva.
Hija de marzo, tallo flexible por el que asciende
un rumor subterráneo para coronarse en rosa,
has guardado un capullo solar para noviembre.
Abrirás los pétalos de tu pulso en mi pecho,
verteré mi temblor de savia en tu perfume.
Seremos un fruto del aire compartido
como si yo fuese tu íntima palabra,
como si tú fueses mi último suspiro.
ofreces tu miel cerrada a la higuera seca
y sabes que esas ramas desnudas te sonríen.
Tu amor es mi armadura de musgo contra el olvido,
mi telaraña con rocío donde te amanezco,
mi ventana de aire que barre la bruma del paisaje
con tu canción de ojos cerrados que al fin me miran
como siempre te mirado: en mis ámbitos internos,
en el discurso de mi sangre, en mis entrañas tibias.
Porque fui semilla previa y germiné en la tierra de los hombres
solo para darte la amorosa sombra de mis brazos,
el espejo de mi frente y el reclamo de mis ojos por ti alumbrados.
Para ti nací cuantas veces nos fueron necesarias;
quemé veinte años de hojas verdes
en el fuego que propuso tu distancia,
hasta que reapareciste muy lejos de tu amparo de ceniza
y muy cerca de mi boca al fin callada y como nunca viva.
Hija de marzo, tallo flexible por el que asciende
un rumor subterráneo para coronarse en rosa,
has guardado un capullo solar para noviembre.
Abrirás los pétalos de tu pulso en mi pecho,
verteré mi temblor de savia en tu perfume.
Seremos un fruto del aire compartido
como si yo fuese tu íntima palabra,
como si tú fueses mi último suspiro.
11 de enero de 2018