Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Doblemente alejados
los colores de tu casa
productos de un insomnio sin esperas
doblemente, ¡si supieras!
alejados, cada uno a su manera.
En el pajar, el heno alejado de la aguja
ve el vacío,
el reloj de la iglesia alejado de las campanas
se vuelve ateo,
sin segundos los minutos
hacen aguas en la esfera de la noche,
hay barcos que sólo se mantienen
en la arena,
¡menuda construcción que no navega!
océanos,
que no deja que el agua
lama sus cascos
que no purifica el acero
con los labios
con esa inmediatez de lo sagrado
de un nombre que borra todas las esquinas.
Doblemente alejados
amaneceres y ocasos
juntos ambos,
avanzadilla y retroceso
entrecruzado.