Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
PAISAJES. DIANA XIII.
La bruma cubre el otoño de tus paisajes,
da paso al invierno del pensamiento,
entre la nieve blanca,
sobresalen sus cuerpos negros,
casi eléctricos que desatan,
el pesar de las tormentas en el alma.
Lágrimas blancas que limpian lapidas,
los girasoles guardan a los nichos
y a la dicha la guarda una niña,
que canta melancolía en sonetos,
la frente guarda amores secretos,
que le depara el devenir
de un futuro incierto.
Abonan las tumbas los cuerpos,
los gusanos son hortelanos de la desdicha,
a dentelladas y sin prisa,
que te dejan la muerte en barbecho,
te hacen cruz en el pecho
y en la boca cosen los labios
para que se quede dentro,
el último lamento y de lo oscuro,
su primer oscuro deseo.
Más canta el viento sus hazañas,
abriéndose espacio en el tiempo,
que las cruces quieren ser juglares,
y dejar en sus brazos de mármol frío,
tanto verso dedicado a ti.
El cielo, con trueno e impacto,
hizo tu relato, Diana, a la vez,
que dejo caer un rayo, para iluminarte,
de los pies a la cara,
ay, se queda impotente el ciprés,
porque a pesar de su plegaria,
no marca una curva su tronco,
para ponerte en la frente, un beso.
Suave entra tu nombre en la herida,
que marco con desgarro,
el pico de un ruiseñor loco de amor,
las nubes que son de algodón,
no pueden sorber tanta sangre,
y las nubes que son siluetas,
te hacen muecas,
para robarte, dama, una sonrisa,
La bruma cubre el otoño de tus paisajes,
da paso al invierno del pensamiento,
entre la nieve blanca,
sobresalen sus cuerpos negros,
casi eléctricos que desatan,
el pesar de las tormentas en el alma.
Lágrimas blancas que limpian lapidas,
los girasoles guardan a los nichos
y a la dicha la guarda una niña,
que canta melancolía en sonetos,
la frente guarda amores secretos,
que le depara el devenir
de un futuro incierto.
Abonan las tumbas los cuerpos,
los gusanos son hortelanos de la desdicha,
a dentelladas y sin prisa,
que te dejan la muerte en barbecho,
te hacen cruz en el pecho
y en la boca cosen los labios
para que se quede dentro,
el último lamento y de lo oscuro,
su primer oscuro deseo.
Más canta el viento sus hazañas,
abriéndose espacio en el tiempo,
que las cruces quieren ser juglares,
y dejar en sus brazos de mármol frío,
tanto verso dedicado a ti.
El cielo, con trueno e impacto,
hizo tu relato, Diana, a la vez,
que dejo caer un rayo, para iluminarte,
de los pies a la cara,
ay, se queda impotente el ciprés,
porque a pesar de su plegaria,
no marca una curva su tronco,
para ponerte en la frente, un beso.
Suave entra tu nombre en la herida,
que marco con desgarro,
el pico de un ruiseñor loco de amor,
las nubes que son de algodón,
no pueden sorber tanta sangre,
y las nubes que son siluetas,
te hacen muecas,
para robarte, dama, una sonrisa,
Juanjota.
:: me emociono!::
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