Nat Guttlein
さん
El reloj de un nuevo mediodía,
me amenaza por entre los resquicios de mi ventana.
De esa abierta de par en par,
que ahora se dibuja cerrada.
Con telarañas,
con lágrimas que deja la lluvia
y uno que otro dibujo borroso con forma a invierno.
De esos que se deslizan por entre los pañuelos,
por entre la mucha ropa que te abriga,
e intenta mantener un calor que ya murió.
La intensidad de Jimi Hendrix y su guitarra,
llenan el parlante ubicado sobre la cajonera.
Los pósters sobre la pared se caen,
y la ceniza de un cigarro que dice no,
me sabe a un coctel entero de tus besos.
El espejo por otra parte,
me escupe de vez en cuando un par de verdades.
Y cuando tu no estás,
algunas mentiras con ojos almendrados,
agonizan entre la ropa interior sobre el escritorio.
Las horas siguen intentando sobrevivir,
la monotonía me hurga entre las venas,
y sube con forma de gusanos hasta mi cerebro.
Parece se alimentan mientras mi estómago sigue vacío,
y hablan y me dicen que escriba.
Que escriba esto,
las escucho pero no rimo.
No encuentro ritmo,
y el jueves recien está comenzando.
Otro inicio,
como los que tu amor me daba.
Pero ese amor ya se fue,
y hoy tampoco es jueves.
me amenaza por entre los resquicios de mi ventana.
De esa abierta de par en par,
que ahora se dibuja cerrada.
Con telarañas,
con lágrimas que deja la lluvia
y uno que otro dibujo borroso con forma a invierno.
De esos que se deslizan por entre los pañuelos,
por entre la mucha ropa que te abriga,
e intenta mantener un calor que ya murió.
La intensidad de Jimi Hendrix y su guitarra,
llenan el parlante ubicado sobre la cajonera.
Los pósters sobre la pared se caen,
y la ceniza de un cigarro que dice no,
me sabe a un coctel entero de tus besos.
El espejo por otra parte,
me escupe de vez en cuando un par de verdades.
Y cuando tu no estás,
algunas mentiras con ojos almendrados,
agonizan entre la ropa interior sobre el escritorio.
Las horas siguen intentando sobrevivir,
la monotonía me hurga entre las venas,
y sube con forma de gusanos hasta mi cerebro.
Parece se alimentan mientras mi estómago sigue vacío,
y hablan y me dicen que escriba.
Que escriba esto,
las escucho pero no rimo.
No encuentro ritmo,
y el jueves recien está comenzando.
Otro inicio,
como los que tu amor me daba.
Pero ese amor ya se fue,
y hoy tampoco es jueves.
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