Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descúbreme tus ojos
bajo las mareas de tu
cálida alcoba,
por donde se parte
el solsticio de verano
Azahares en el viento,
tu pelo hecho bosque;
tus manos las raices
luciérnaga en mi
pecho encendida
Mírame por un instante
en la espuma de tu piel
y dame de esa miel
que muere con la corriente
en la orilla de tu boca
Ojos de luna plena
entre los espejos
creados por la lluvia,
entre los arrecifes
del alma y los besos lunares
Brisa perfumada,
risos en los lomos
del antiguo corcel,
cansado en la arena
donde tus ojos me besan
Cien años han de pasar
para volverte a ver
encendida, como
fúlgido astro, que
arrastra el velo del amor
Sostén la rama
donde descansaran
las arras de nuestros
inquietos latidos,
perennes en el amar
Dame frutos de tu vientre,
cuál dulce pámpano,
higuera dispuesta,
colmena de vida.
En el tiempo que precede
al futuro y sucede al pasado,
quiero entregarte un reloj,
donde guardo hilvanados
mis pulcros sentimientos,
En ellos: una flor de mañana,
un brazo de día y un oído
presto en las noches,
donde puedes descansar
el aroma de tus labios.
bajo las mareas de tu
cálida alcoba,
por donde se parte
el solsticio de verano
Azahares en el viento,
tu pelo hecho bosque;
tus manos las raices
luciérnaga en mi
pecho encendida
Mírame por un instante
en la espuma de tu piel
y dame de esa miel
que muere con la corriente
en la orilla de tu boca
Ojos de luna plena
entre los espejos
creados por la lluvia,
entre los arrecifes
del alma y los besos lunares
Brisa perfumada,
risos en los lomos
del antiguo corcel,
cansado en la arena
donde tus ojos me besan
Cien años han de pasar
para volverte a ver
encendida, como
fúlgido astro, que
arrastra el velo del amor
Sostén la rama
donde descansaran
las arras de nuestros
inquietos latidos,
perennes en el amar
Dame frutos de tu vientre,
cuál dulce pámpano,
higuera dispuesta,
colmena de vida.
En el tiempo que precede
al futuro y sucede al pasado,
quiero entregarte un reloj,
donde guardo hilvanados
mis pulcros sentimientos,
En ellos: una flor de mañana,
un brazo de día y un oído
presto en las noches,
donde puedes descansar
el aroma de tus labios.