arianaliquida
Poeta recién llegado
La noche estremecía tus cabellos
en el silencio del centro de tu boca.
Yo recorría tu cuerpo entre las tumbas invertidas
y las bocanadas de humo tinto.
Ahora que observo de lejos las pieles
que dejamos en ese encuentro de almas.
Ahora que aprecio tu rostro de sal trémula.
y no entiendo los designios extraños
y retorcidos que tiene el tiempo.
Ahora que puedo ver tus ojos más claros,
ahora que van los mismos lados en el carril contrario,
Ya no hay más de que inmolarse en el cosmos.
Ya la batalla fue cerrada.
De nuevo la suerte estuvo a nuestro favor.
en el silencio del centro de tu boca.
Yo recorría tu cuerpo entre las tumbas invertidas
y las bocanadas de humo tinto.
Ahora que observo de lejos las pieles
que dejamos en ese encuentro de almas.
Ahora que aprecio tu rostro de sal trémula.
y no entiendo los designios extraños
y retorcidos que tiene el tiempo.
Ahora que puedo ver tus ojos más claros,
ahora que van los mismos lados en el carril contrario,
Ya no hay más de que inmolarse en el cosmos.
Ya la batalla fue cerrada.
De nuevo la suerte estuvo a nuestro favor.
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