OvejaNegra
Poeta recién llegado
No es que no pueda sacarte de mi cabeza.
Me despierto y no te pienso, ni siquiera me siento triste por no tenerte.
Porque no lo recuerdo.
Y a veces río
y a veces lloro
y no te pienso
y no echo en falta tu cariño, Cariño.
Pero es cuando te pienso,
cuando recuerdo quién has sido para mí
y quién he sido para ti,
es en ese momento,
donde te siento cerca
y lejos
y echo en falta tu cariño, Cariño.
No puedo sacarte de mi corazón.
Merodeas cuando me atrevo a querer.
Y sin quererlo, busco el brillo de tus ojos en otros ojos.
Y añoro tu perfume en todos los olores que percibo.
Y te echo mucho, muchísimo de menos.
Casi todo se desmorona cuando te pienso.
Nos recuerdo felices y dueños últimos de nuestros actos y destinos.
Responsables innegables de nuestros besos,
tan extraordinarios y tan cargados de culpa.
Recuerdo nuestro amor, fugaz e infinitamente intenso, abriéndose paso en una guerra de orgullos y perjucios.
"Lo prefieres a él pero me quieres más a mí."
Yo te prefiero más a ti
que a cualquier otra cosa
en este y otros mundos,
sea cómo y cuándo sea.
Y es por eso que no estás en mi cabeza,
porque de estarlo,
serías otra más de mis adicciones autodestructivas.
Y de autodestruirme,
por tu infinita inocencia y cariño, Cariño,
te sentirías culpable.
Es por eso que visto mi armadura,
es por eso que suplo tu presencia con ese amor propio que nunca tuve.
Es precisamente porque te quiero, que me quiero.
Ojalá tu voz, dulcecilla y tímida, siga brindando ternura allá donde se manifieste.
Te quiero.
Me despierto y no te pienso, ni siquiera me siento triste por no tenerte.
Porque no lo recuerdo.
Y a veces río
y a veces lloro
y no te pienso
y no echo en falta tu cariño, Cariño.
Pero es cuando te pienso,
cuando recuerdo quién has sido para mí
y quién he sido para ti,
es en ese momento,
donde te siento cerca
y lejos
y echo en falta tu cariño, Cariño.
No puedo sacarte de mi corazón.
Merodeas cuando me atrevo a querer.
Y sin quererlo, busco el brillo de tus ojos en otros ojos.
Y añoro tu perfume en todos los olores que percibo.
Y te echo mucho, muchísimo de menos.
Casi todo se desmorona cuando te pienso.
Nos recuerdo felices y dueños últimos de nuestros actos y destinos.
Responsables innegables de nuestros besos,
tan extraordinarios y tan cargados de culpa.
Recuerdo nuestro amor, fugaz e infinitamente intenso, abriéndose paso en una guerra de orgullos y perjucios.
"Lo prefieres a él pero me quieres más a mí."
Yo te prefiero más a ti
que a cualquier otra cosa
en este y otros mundos,
sea cómo y cuándo sea.
Y es por eso que no estás en mi cabeza,
porque de estarlo,
serías otra más de mis adicciones autodestructivas.
Y de autodestruirme,
por tu infinita inocencia y cariño, Cariño,
te sentirías culpable.
Es por eso que visto mi armadura,
es por eso que suplo tu presencia con ese amor propio que nunca tuve.
Es precisamente porque te quiero, que me quiero.
Ojalá tu voz, dulcecilla y tímida, siga brindando ternura allá donde se manifieste.
Te quiero.