Semeja el corazón el hueso de la oliva,
cuando gritan tus peones de ajedrez,
en el sombreado de esas plazas de ciudad…
cuando los lobos, te escuchan, con orejas de hierro…
cuando los aeropuertos, esparcidos por las piedras;
y a paso lento, nuestras playas íntimas,
y lo que, tímidamente, quiebra sobre las sombrillas…
por esos pozos , donde regresábamos a llorar,
mientras alrededor, las moscas grandes;
esas moscas negras, que razonan…
por los aplausos en las palmeras,
y esas Venus de los pajaritos;
y Mafalda, con su bebida energética…
por esos cocodrilos que se reúnen,
mientras llega el hombre de la linterna…
cuando gritan tus peones de ajedrez,
en el sombreado de esas plazas de ciudad…
cuando los lobos, te escuchan, con orejas de hierro…
cuando los aeropuertos, esparcidos por las piedras;
y a paso lento, nuestras playas íntimas,
y lo que, tímidamente, quiebra sobre las sombrillas…
por esos pozos , donde regresábamos a llorar,
mientras alrededor, las moscas grandes;
esas moscas negras, que razonan…
por los aplausos en las palmeras,
y esas Venus de los pajaritos;
y Mafalda, con su bebida energética…
por esos cocodrilos que se reúnen,
mientras llega el hombre de la linterna…