tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los nubarrones se acercan demasiado inestables sobre la perspectiva gótica de la ciudadela, en las próximas horas el gris del atardecer asimilará una curvada voluntad de oscurecer. Pero todavía puedo advertir las aves desguarnecer en la lentitud espantada y mediata que les provoca la percepción hacia la nocturnidad.
El gentío esgrime los instantes y algunos rostros vuelven su gestualidad al más allá.
¿Qué fracción de la mente ha sido invadida por la angustia?
Necesito esconderme a través de la espesura la la nada.
La carne de algunas palabras autosuficientes trasluce un mensaje inelástico, capaz de atravesar el sentido abstracto que exhiben las sombras al caer la noche.
Aunque no lo parezca sobrevivo el existir de todos los días.
Unas pocas letras sin pulso provocan los decires de esta frase sin dialogo.
Mientras navego en la pasión de los espectros, giro una vuelta más en esta danza textual de los perspectos.
El gentío esgrime los instantes y algunos rostros vuelven su gestualidad al más allá.
¿Qué fracción de la mente ha sido invadida por la angustia?
Necesito esconderme a través de la espesura la la nada.
La carne de algunas palabras autosuficientes trasluce un mensaje inelástico, capaz de atravesar el sentido abstracto que exhiben las sombras al caer la noche.
Aunque no lo parezca sobrevivo el existir de todos los días.
Unas pocas letras sin pulso provocan los decires de esta frase sin dialogo.
Mientras navego en la pasión de los espectros, giro una vuelta más en esta danza textual de los perspectos.