FIN DE FIESTA EN LOS JARDINES EQUÍVOCOS
Deshojadas ya las ciegas cornamusas de la noche
caídos en desgracia los lirios y sus consecuencias
volví al tenebroso jardín que guardó tus pétalos ¡oh la rosa!
Como un revulsivo hecho de piedra y sueño
paseé por alamedas sin fronteras
¡qué durmiente sensación de podredumbre
que vacía la valija desde la que nacían mis pasos y mis horas!
Todavía estaban vivos los ecos del derumbe
y los pianos del alba se empeñaban en prolongar las codas
Nadie sospechaba que la única tragedia eran tus lágrimas
que acabarían oxidando el más puro clavicordio
Algunos pavos reales invocaban a los dioses del abismo
y yo recogía las partituras esparcidas por el viento.
Mezclados los augurios con el vino del ocaso
el futuro se desperezaba a la luz blanquecina de la luna
mientras los faunos rugían sus delirios “sub specie aeternitatis”
gritos color escarlata que eran impulsos o garras
brotando del espectral anuncio de los días venideros.
Cómo definir esas vibraciones de rígido altruismo
cómo enseñar la violenta mentira que las verdades ocultan
Llegan ya las bandejas bien provistas
y en híspidas arcillas los enervantes licores de la ofrenda
Las paredes del abismo se separan y alumbra ya una tenue claridad
que anuncia la llegada del magnífico unicornio
-Los temblores del esfuerzo del amor
se hacen más y más vertiginosos-
Se crispan los puñales y las lágrimas brotan de las cuencas vaciadas
eres sueño, amada mía, arrancado de la ciudad en tinieblas
eres sueño y sabes cómo habitarme ¡oh la rosa!
Se pliegan los jardines y las estatuas se pasan contraseñas esotéricas
Ya es la luz que desvela los misterios de la noche
ya es el día grandielocuente barro blando y moldeable
nuevos amantes ocuparán los lechos tibios todavía
en los que anidaron las víboras.
Pero ¿cómo olvidar esos brillos de los naipes que dieron gloria a tu ruina?
Brillos de nácar o acero arrancados por las luces de las lámparas votivas
silenciosos brillos que adornaban heráldicas lujurias
mientras yo me mecía entre tus brazos
como aquella flor que oscilaba ante tus ojos garduños
“Lasciate ogni speranza voi ch'entrate”
tu voz retumbó como un espasmo o una ola fulgurante
cuando te penetré el alma en la noche transida de neones.
Ilus.: Fotograma de "El año pasado en Marienbad"
Deshojadas ya las ciegas cornamusas de la noche
caídos en desgracia los lirios y sus consecuencias
volví al tenebroso jardín que guardó tus pétalos ¡oh la rosa!
Como un revulsivo hecho de piedra y sueño
paseé por alamedas sin fronteras
¡qué durmiente sensación de podredumbre
que vacía la valija desde la que nacían mis pasos y mis horas!
Todavía estaban vivos los ecos del derumbe
y los pianos del alba se empeñaban en prolongar las codas
Nadie sospechaba que la única tragedia eran tus lágrimas
que acabarían oxidando el más puro clavicordio
Algunos pavos reales invocaban a los dioses del abismo
y yo recogía las partituras esparcidas por el viento.
Mezclados los augurios con el vino del ocaso
el futuro se desperezaba a la luz blanquecina de la luna
mientras los faunos rugían sus delirios “sub specie aeternitatis”
gritos color escarlata que eran impulsos o garras
brotando del espectral anuncio de los días venideros.
Cómo definir esas vibraciones de rígido altruismo
cómo enseñar la violenta mentira que las verdades ocultan
Llegan ya las bandejas bien provistas
y en híspidas arcillas los enervantes licores de la ofrenda
Las paredes del abismo se separan y alumbra ya una tenue claridad
que anuncia la llegada del magnífico unicornio
-Los temblores del esfuerzo del amor
se hacen más y más vertiginosos-
Se crispan los puñales y las lágrimas brotan de las cuencas vaciadas
eres sueño, amada mía, arrancado de la ciudad en tinieblas
eres sueño y sabes cómo habitarme ¡oh la rosa!
Se pliegan los jardines y las estatuas se pasan contraseñas esotéricas
Ya es la luz que desvela los misterios de la noche
ya es el día grandielocuente barro blando y moldeable
nuevos amantes ocuparán los lechos tibios todavía
en los que anidaron las víboras.
Pero ¿cómo olvidar esos brillos de los naipes que dieron gloria a tu ruina?
Brillos de nácar o acero arrancados por las luces de las lámparas votivas
silenciosos brillos que adornaban heráldicas lujurias
mientras yo me mecía entre tus brazos
como aquella flor que oscilaba ante tus ojos garduños
“Lasciate ogni speranza voi ch'entrate”
tu voz retumbó como un espasmo o una ola fulgurante
cuando te penetré el alma en la noche transida de neones.
Ilus.: Fotograma de "El año pasado en Marienbad"
Última edición: