BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quieto entre paredes inmóviles
raspando las pausas que entretienen
mis instantes, sobre laúdes de marismas
discordantes, donde se aprecian las latitudes
demoradas con voces como ecos.
Marítimos los sueños al alcance de tu mano
ya puedes proveerte de los viejos retales, las teselas
del dominio verde, y en los siglos que resten,
no podrás competir con tus iguales.
No importa. En tu liturgia utilizas palabras
que todos entienden, la mansedumbre de ciertos
palacios, díscolos en su apariencia divina,
de blancura fantasmal en su fachada apercibida.
Discreto como un don nadie
muges en dirección al combate
escupes al viento la canción de retirada
y provees de manteles las cajas de los sueños-.
©
raspando las pausas que entretienen
mis instantes, sobre laúdes de marismas
discordantes, donde se aprecian las latitudes
demoradas con voces como ecos.
Marítimos los sueños al alcance de tu mano
ya puedes proveerte de los viejos retales, las teselas
del dominio verde, y en los siglos que resten,
no podrás competir con tus iguales.
No importa. En tu liturgia utilizas palabras
que todos entienden, la mansedumbre de ciertos
palacios, díscolos en su apariencia divina,
de blancura fantasmal en su fachada apercibida.
Discreto como un don nadie
muges en dirección al combate
escupes al viento la canción de retirada
y provees de manteles las cajas de los sueños-.
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