Tanith Morrigan
G Fuentes
Te espero… cada mañana
cuando el sol toca mi ventana,
siento los rayos del sol en mi piel en calma
como tus manos recorriendo mi alma.
Te espero… cada tarde
cuando veo el día caer,
dando paso a un bello atardecer
que me recuerda el misterioso encanto de tu ser.
Te espero… cada noche
en el que siento la oscuridad,
y a través de sus brazos
guarda la promesa que al hacerse día tu volverás.
Te espero… todas las horas del día,
las que se acercan a nuestro tiempo
en el que en el día y la hora acordarán nuestro encuentro.
Te espero y sé que tú también me esperas…
cuando el sol toca mi ventana,
siento los rayos del sol en mi piel en calma
como tus manos recorriendo mi alma.
Te espero… cada tarde
cuando veo el día caer,
dando paso a un bello atardecer
que me recuerda el misterioso encanto de tu ser.
Te espero… cada noche
en el que siento la oscuridad,
y a través de sus brazos
guarda la promesa que al hacerse día tu volverás.
Te espero… todas las horas del día,
las que se acercan a nuestro tiempo
en el que en el día y la hora acordarán nuestro encuentro.
Te espero y sé que tú también me esperas…
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