Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás si tu rostro
no hubiera quedado oculto por las olas
en la amenaza radiante
de protectores amarillos envueltos en sombra,
con los pies en charcos
queriéndose diluir un poco en ellos
queriendo lluvias, agolpadas en gotas
en espacios reducidos, sin fondo.
Quizás si tus besos no hubieran sabido a nada
si el color en tus mejillas
no supieran del blanco,
desarbolar el blanco
en unas velas en alza,
encender las esquinas
por donde la noche se escurre
como asesino a sueldo.
Quizás si tus ojos, que aún no veía,
no llevaran un filo cortante en la pupilas
semejante a ese sexo
a favor del viento
que es posible penetrar si no se apaga.
Quizás si mi habitación no hubiera estado tan vacía
si tu balcón, no hubiera estado tan repleto de flores
si todo, hubiera sido gris
asquerosamente gris,
yo, vida mía, no hubiera escrito
en la fachada verde de tu casa
en la alambrada sin espinas de tus sueños:
¡Ven, ven a mi,
te necesito!