Se pararon al frente a ambos lados
el mar que debía rodear la tierra,
donde el sol ganó y perdió,
soñando con dioses que vinieron
sobre el agua, ellos sabían su destino,
solo un dios camina sobre el agua,
quien debería inclinarse
aunque viene a destruirnos.
Ellos pensaron: el agua es profunda,
el agua es la raíz de la tierra
y fuente del cielo, se reunieron
alrededor del lago, ya que la tierra los matuvo
y porque el agua los llamó.
Destruído por las carabelas,
sofocado por la jungla, la tierra.
Quemado por los obispos y
estrangulado como gargantas parlantes.
La sombra de los fuselajes de los aviones
destellan sobre las bajas rocas,
ahuecado en un laberinto,
donde solo la jungla encuentra su camino.
Los nativos del lugar,
perdidos sin deambular,
los viejos hechizos que desgastaron,
murmuran su propia melodía de flauta
y las enfermedades de los que mueren.
Sus discursos se convirtió en silbidos y señas
y nadie sabe lo que piensan,
en una pared que tiene púas
y esperando las mandíbulas de los dioses,
se levanta en el rojo que cae del sol,
desafiando el bosque que aún no ha conquistado.
el mar que debía rodear la tierra,
donde el sol ganó y perdió,
soñando con dioses que vinieron
sobre el agua, ellos sabían su destino,
solo un dios camina sobre el agua,
quien debería inclinarse
aunque viene a destruirnos.
Ellos pensaron: el agua es profunda,
el agua es la raíz de la tierra
y fuente del cielo, se reunieron
alrededor del lago, ya que la tierra los matuvo
y porque el agua los llamó.
Destruído por las carabelas,
sofocado por la jungla, la tierra.
Quemado por los obispos y
estrangulado como gargantas parlantes.
La sombra de los fuselajes de los aviones
destellan sobre las bajas rocas,
ahuecado en un laberinto,
donde solo la jungla encuentra su camino.
Los nativos del lugar,
perdidos sin deambular,
los viejos hechizos que desgastaron,
murmuran su propia melodía de flauta
y las enfermedades de los que mueren.
Sus discursos se convirtió en silbidos y señas
y nadie sabe lo que piensan,
en una pared que tiene púas
y esperando las mandíbulas de los dioses,
se levanta en el rojo que cae del sol,
desafiando el bosque que aún no ha conquistado.