Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
En los charcos de tu sombra mi corazón caído
ha echado raíces y en torno a ti ha crecido
como una enredadera en tu latido de piedra
que lo sostiene, le da alas, lo engrandece.
He gastado media muerte en buscarte.
No dejes, Lidia mía, de colmar la mitad de mi vida
destinada a encontrarte en todas partes.
Mira que debo mirarte como nunca antes.
He tirado todos mis ojos –porque nada han mirado–
al aljibe de tus ojos ensimismados
para oírlos retumbar en tus adentros
como un centavo de felicidad cayendo
entre los cristales rotos del abismo sin fin de tu deseo
donde a mí mismo me he encontrado
desbaratado en lo que he sido,
enloquecido en tu pensamiento
como el dios plausible de un alterno misterio,
hecho de sangre, pero molino de viento.
Escucha que te hablo como nunca te había hablado.
He erosionado mis sedientos labios
al besar la brisa donde estuvo tu cuerpo
que se torna huracán al roce de mis dedos.
He quemado mis ganas en la hulla de tu piel mojada
por la inmortal profecía de un éxtasis supremo
donde tú y yo, en conjunción, desaparecemos
en nuestra vastedad de aurora derramada en un cielo
donde juraré por siempre que te seguiré amando
hasta que el sol nos abrace abrasados,
hasta que el sol nos abrase abrazados,
hasta que el sol descubra que somos inmensos.
ha echado raíces y en torno a ti ha crecido
como una enredadera en tu latido de piedra
que lo sostiene, le da alas, lo engrandece.
He gastado media muerte en buscarte.
No dejes, Lidia mía, de colmar la mitad de mi vida
destinada a encontrarte en todas partes.
Mira que debo mirarte como nunca antes.
He tirado todos mis ojos –porque nada han mirado–
al aljibe de tus ojos ensimismados
para oírlos retumbar en tus adentros
como un centavo de felicidad cayendo
entre los cristales rotos del abismo sin fin de tu deseo
donde a mí mismo me he encontrado
desbaratado en lo que he sido,
enloquecido en tu pensamiento
como el dios plausible de un alterno misterio,
hecho de sangre, pero molino de viento.
Escucha que te hablo como nunca te había hablado.
He erosionado mis sedientos labios
al besar la brisa donde estuvo tu cuerpo
que se torna huracán al roce de mis dedos.
He quemado mis ganas en la hulla de tu piel mojada
por la inmortal profecía de un éxtasis supremo
donde tú y yo, en conjunción, desaparecemos
en nuestra vastedad de aurora derramada en un cielo
donde juraré por siempre que te seguiré amando
hasta que el sol nos abrace abrasados,
hasta que el sol nos abrase abrazados,
hasta que el sol descubra que somos inmensos.
12-13 de junio de 2010