Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sincronía perfecta en un instante divino
Un estruendo se ahoga entre lágrimas celestes
mientras sus almas cantan lo que sus carnes sienten
No pares de llorar cielo oportuno
este momento dichoso
este grito nocturno que aviva la hoguera
pues tus lágrimas benditas nos permiten llorar,
este estruendo mudo, este momento genial
Déjanos confesar a gritos todo aquello que sentimos
Intimidad de perlas cristalinas
cómplices diamantes estrellados contra el suelo
Escóndenos al mundo con tus camicaces lágrimas en un transparente velo
Enmudece para ellos lo que gritan nuestras almas
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