Edvar
Poeta fiel al portal
Le tengo miedo al miedo.
Tengo miedo a sentir miedo cuando se suponga que deba sentirlo. Por ejemplo, tengo miedo a sentir miedo cuando mi Matilche me falte, o cuando mi gata me mire por última vez y se muera, porque ha de morir en mis brazos.
Tengo miedo a estar enfermo y a desearme la muerte sin querer con cada cosa hecha y sufrida por las noches. Le temo al dolor de mi madre al verme desfallecer.
Tengo miedo a no ser quien debo ser, porque en mi mundo uno no debe ser lo que quiere. Aunque tampoco quiero ser lo que quiero aunque lo sufra irrefrenablemente cada día, cual latido del corazón o cual idea de la mente.
Tengo miedo a no sentir ninguna mirada amiga, a no sentir los ojos lujuriosos de las hembras que me pasen por enfrente. Tengo miedo a no encantar ni enamorar y a quedarme ciego más tiempo de lo que ya he vivido.
Tengo miedo a lo malo que aún no conozco. Le temo al odio, al desinterés, al abuso, a la necedad y a la ignorancia.
Tengo miedo de no vivir lo suficiente para darme cuenta de la superficialidad de mis palabras.
Tengo miedo a sentir miedo cuando se suponga que deba sentirlo. Por ejemplo, tengo miedo a sentir miedo cuando mi Matilche me falte, o cuando mi gata me mire por última vez y se muera, porque ha de morir en mis brazos.
Tengo miedo a estar enfermo y a desearme la muerte sin querer con cada cosa hecha y sufrida por las noches. Le temo al dolor de mi madre al verme desfallecer.
Tengo miedo a no ser quien debo ser, porque en mi mundo uno no debe ser lo que quiere. Aunque tampoco quiero ser lo que quiero aunque lo sufra irrefrenablemente cada día, cual latido del corazón o cual idea de la mente.
Tengo miedo a no sentir ninguna mirada amiga, a no sentir los ojos lujuriosos de las hembras que me pasen por enfrente. Tengo miedo a no encantar ni enamorar y a quedarme ciego más tiempo de lo que ya he vivido.
Tengo miedo a lo malo que aún no conozco. Le temo al odio, al desinterés, al abuso, a la necedad y a la ignorancia.
Tengo miedo de no vivir lo suficiente para darme cuenta de la superficialidad de mis palabras.