Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Por un último tango, las mariposas lapidaban mi cuerpo,
mi cadencia vital se volvió tan efímera que creí latir en el tiempo.
Tú acentuabas cada bocanada de aire,
con el alma del plenilunio escribí en tus caderas,
letras albas y fulgentes,
como un orífice experto y docto
en materia vital,
erizabas mi rostro y mis pestañas.
Quizá esperabas algo más de mí,
me dije entre ilusiones.
Nada me confundía, yo pensaba,
hasta que el crepúsculo se convirtió en canica.
Y jugaban los astros con la luz,
como gatos panza arriba,
titilaban los númenes como si un amor pudiera estirilizarlo todo.
mi cadencia vital se volvió tan efímera que creí latir en el tiempo.
Tú acentuabas cada bocanada de aire,
con el alma del plenilunio escribí en tus caderas,
letras albas y fulgentes,
como un orífice experto y docto
en materia vital,
erizabas mi rostro y mis pestañas.
Quizá esperabas algo más de mí,
me dije entre ilusiones.
Nada me confundía, yo pensaba,
hasta que el crepúsculo se convirtió en canica.
Y jugaban los astros con la luz,
como gatos panza arriba,
titilaban los númenes como si un amor pudiera estirilizarlo todo.