Alizée
⊙ ⲤⲆⲄⲂⲞⲚⲞ ⲘⲞꓓⲒ⳨ⲒⲤⲆꓓⲞ ⊙ ✦Humαlıen✦ ∞ ֎ ♡
Ayer llegué al mismo sitio donde siempre nos encontramos, pero súbitamente, me detuve. No avancé hasta donde él estaba, quise mirarle en secreto unos instantes. A una corta distancia, prudente, serenamente atenta pude, en silencio, contemplarle.
Su silueta, la posición descansada aunque erguida de su espalda. Su perfil, las selectas líneas marcadas en su rostro, alrededor de sus ojos, y las comisuras fascinadoras de sus labios. Su nariz grande, recta, poderosa y altiva. Su cabello sedoso, hace tiempo dorado, y por el viaje, algo oscurecido ya, cabalgando libremente su frente, orgulloso, como si resuelto librara una batalla a muerte contra el viento.
Un aterciopelado techo tapizado de intermitentes y diminutas luces a la distancia, le acompañaba, por un momento pareció formar parte de ellas.
Nada desentonaba. Pura armonía. Implosión de tonos, acuarela viviente. Sentíase cálido el ambiente, casi de fuego por momentos, atemperado solo por la brisa que sublime, se aferraba abrazando a la natura en un fresco soplo persistente.
Cielo y tierra, sombra y luz, día y noche, entrelazados. Belleza simple, contundente y magnánima, contraste extasiado por doquier. Entonces logré ver la máxima luz que él, sutilmente, irradiaba.
Lo sabía de antes. Lo he sabido siempre. Lo sé ahora. No hubo error en la ecuación, mi amor, yo distingo tu alcurnia entre millones.
2015
Su silueta, la posición descansada aunque erguida de su espalda. Su perfil, las selectas líneas marcadas en su rostro, alrededor de sus ojos, y las comisuras fascinadoras de sus labios. Su nariz grande, recta, poderosa y altiva. Su cabello sedoso, hace tiempo dorado, y por el viaje, algo oscurecido ya, cabalgando libremente su frente, orgulloso, como si resuelto librara una batalla a muerte contra el viento.
Un aterciopelado techo tapizado de intermitentes y diminutas luces a la distancia, le acompañaba, por un momento pareció formar parte de ellas.
Nada desentonaba. Pura armonía. Implosión de tonos, acuarela viviente. Sentíase cálido el ambiente, casi de fuego por momentos, atemperado solo por la brisa que sublime, se aferraba abrazando a la natura en un fresco soplo persistente.
Cielo y tierra, sombra y luz, día y noche, entrelazados. Belleza simple, contundente y magnánima, contraste extasiado por doquier. Entonces logré ver la máxima luz que él, sutilmente, irradiaba.
Lo sabía de antes. Lo he sabido siempre. Lo sé ahora. No hubo error en la ecuación, mi amor, yo distingo tu alcurnia entre millones.
2015
Última edición: