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Sol de media noche

Deisak

Poeta recién llegado
¡Ven, tímida mañana!,
ven, y a cambio te daré mi almohada.
Mi despertar, mis andares;
que comparten también,
los bailes de tu gemela... tarde.

Y contigo,
la que duerme a mis fragancias,
a sus quejas por lo seco,
a esas cosas, que calman
los besos.

La paciencia de un reloj
a tu lumbrera no responde,
y los abrojos andan sueltos
por las calles de los paradigmas.

¡Ven a mí solitaria mañana!,
ven, y a cambio te daré mis causas.
Mi ingravidez, que comparte
la misma cama.

Si no te cansas
al cubrir tus partes,
si en cada instancia
la maldad te sobra...

¡Ven!, bebiendo,
retrasando las mordidas de la nada,
sobre "el irrefutable" paladar
de las constelaciones.

¡Ven en tu versión eterna!,
aquella longeva,
después de tu primer desmayo...

No cubras tu rostro,
para poder conocerte,
"en el farol de media noche";
contorneando los círculos,
de un polar artista.

Allí no dejes de lucir
tu traje de genista;
tus ganas repartidas;
a los adictos de vida...

Que tiemblen los oscuros...

Las miradas bruscas,
las patadas léxicas;
el ladrón de estrellas;
el que atrapa barcos,
y rendición, en las botellas.
 
¡Ven, tímida mañana!,
ven, y a cambio te daré mi almohada.
Mi despertar, mis andares;
que comparten también,
los bailes de tu gemela... tarde.

Y contigo,
la que duerme a mis fragancias,
a sus quejas por lo seco,
a esas cosas, que calman
los besos.

La paciencia de un reloj
a tu lumbrera no responde,
y los abrojos andan sueltos
por las calles de los paradigmas.

¡Ven a mí solitaria mañana!,
ven, y a cambio te daré mis causas.
Mi ingravidez, que comparte
la misma cama.

Si no te cansas
al cubrir tus partes,
si en cada instancia
la maldad te sobra...

¡Ven!, bebiendo,
retrasando las mordidas de la nada,
sobre "el irrefutable" paladar
de las constelaciones.

¡Ven en tu versión eterna!,
aquella longeva,
después de tu primer desmayo...

No cubras tu rostro,
para poder conocerte,
"en el farol de media noche";
contorneando los círculos,
de un polar artista.

Allí no dejes de lucir
tu traje de genista;
tus ganas repartidas;
a los adictos de vida...

Que tiemblen los oscuros...

Las miradas bruscas,
las patadas léxicas;
el ladrón de estrellas;
el que atrapa barcos,
y rendición, en las botellas.
Miradas unicas en la fecunda raiz de las sensaciones donde se
reproduce ese refugia que clama por la media noche perdida.
me ha gustado mucho. saludos de luzyabsenta
 
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