Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Bajo los blancos algodones,
ingravidos que transitan dormidos la esfera plana
dos témpanos azules inquietos me miran
Diamantes congelados son tus bellos ojos
con los que me miras implícito en la distancia
Mas es esa frialdad en los rincones de tu boca,
que me obligan niña loba, a pensar en regalarte un beso
Uno que provoque el deshielo en el endurecido glaciar de tu boca,
derretir con mis ganas locas, toda aquella indignación de palabras y frívolos gestos
Ver tus modeolos volver a la vida
tras mil años de invernnación producida
por amargas historias repetedidas
creará en mí la satisfacción del deber cumplido
y así haber merecido, llegar a ser dueño de tu candente boca.
ingravidos que transitan dormidos la esfera plana
dos témpanos azules inquietos me miran
Diamantes congelados son tus bellos ojos
con los que me miras implícito en la distancia
Mas es esa frialdad en los rincones de tu boca,
que me obligan niña loba, a pensar en regalarte un beso
Uno que provoque el deshielo en el endurecido glaciar de tu boca,
derretir con mis ganas locas, toda aquella indignación de palabras y frívolos gestos
Ver tus modeolos volver a la vida
tras mil años de invernnación producida
por amargas historias repetedidas
creará en mí la satisfacción del deber cumplido
y así haber merecido, llegar a ser dueño de tu candente boca.
Última edición: