Hay una metafísica razón del ser.
Una geometría sinfónica.
Un océano de luz, y al margen del mismo: una límpida virtud. Una intensa ambigüedad.
La verdad es una doncella hermosa, inmortal. Adecuada a cualquier cedro.
Una vez asistió a la filosofía para siempre.
Fue la madre de grandes abismos donde la duda se arrodilló.
La prueba del poeta, brilló en la virtud.
La verdad fue un árbol frondoso, cuyas raices se crearon con semillas del ser.
Sus ramas crearon bifurcaciones existenciales. Sus frutos, fundamentados individuales y eternos.
En su gozo, una propiedad curiosa. Un sentido del humor, racional. Una ambigüedad, cuestión, forma y cúspide:una corona.
La verdad, primogénita de la belleza.
Jesús Aldaco
Agosto 2020
Una geometría sinfónica.
Un océano de luz, y al margen del mismo: una límpida virtud. Una intensa ambigüedad.
La verdad es una doncella hermosa, inmortal. Adecuada a cualquier cedro.
Una vez asistió a la filosofía para siempre.
Fue la madre de grandes abismos donde la duda se arrodilló.
La prueba del poeta, brilló en la virtud.
La verdad fue un árbol frondoso, cuyas raices se crearon con semillas del ser.
Sus ramas crearon bifurcaciones existenciales. Sus frutos, fundamentados individuales y eternos.
En su gozo, una propiedad curiosa. Un sentido del humor, racional. Una ambigüedad, cuestión, forma y cúspide:una corona.
La verdad, primogénita de la belleza.
Jesús Aldaco
Agosto 2020
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