Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde el silencio singular del alma
donde el clamor de la verdad se siente
se oye la voz del corazón, silente,
con el sosiego y paz que da la calma.
Solo, apostado en un rincón empalma
uno tras otro, con fervor, clemente,
sus mil pesares al Señor de enfrente
cuya expresión, a su razón desalma.
Y al contemplarlo allí delante, piensa
que en su consuelo su pasión perdura
entre los muros de eficaz defensa
como un bastión, tras ofrecer ternura.
Fiel protector en permanente espera
fortín garante de cualquier quimera.
donde el clamor de la verdad se siente
se oye la voz del corazón, silente,
con el sosiego y paz que da la calma.
Solo, apostado en un rincón empalma
uno tras otro, con fervor, clemente,
sus mil pesares al Señor de enfrente
cuya expresión, a su razón desalma.
Y al contemplarlo allí delante, piensa
que en su consuelo su pasión perdura
entre los muros de eficaz defensa
como un bastión, tras ofrecer ternura.
Fiel protector en permanente espera
fortín garante de cualquier quimera.