Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día,
en la vida su manjar prohibido
diferencia acumulada de los otros
lunar bajo pliegues de la noche
última palabra que pronunció el naufrago
cuando se consume por las aguas de si mismo,
velas encendidas
en la sacristía del rezo
donde las rodillas se disfrutan
con ese egoísmo de dedos de barro
y pies envueltos en papeles de lluvia
sin ninguna prisa.
Un día,
latiendo la sangre en cada ojo
en fuentes del perdón en cada día
con aguaceros de la necesidad
en parpadeos
que galantean con la luz y con las sombras.
Un día
y nunca tú sabrás si existe otro.