Norainu
Poeta fiel al portal
Gaviota Sombría.
Me asomé a los riscos creyendo que podría volar,
volar de verdad.
Cruzar el poderoso desierto,
la duna cruel, la arena cegadora.
El Océano es eterno, que ningúna ave quiere cruzar.
El silencio del vuelo
y la soledad de la Gaviota ignorante.
Hambre de crucero interminable.
Sobrevolarte.
Eres feliz junto a otra persona.
Volver a morir.
Plumas y plumas y plumas, abandonan mi cuerpo.
Desollado.
La piel dada vuelta.
Ojos agrietados como una presa rota que se desangra.
Lloverían sobre tu cabeza lágrimas de amianto,
indestructibles ante el fuego del tiempo.
La falta de memoria me atormenta.
El ancho de mis espaldas y las palabras hermosas.
Mis promesas cumplidas junto a las tuyas rotas.
El acantilado susurra a Icaro enamorado
que eres feliz ahora.
Más que a mi lado.
Volar, el secreto del corazón ligero, sin alma
sabe que no tengo miedo a la caída.
Menos dolorosa que el olvido.
Siento crecer plumas en mi espalda.
Y tú.
Pobre inocente que humilla al suelo,
pisando los miles de muertos que están bajo tus pies enterrados.
Oyen tu juramento vacío.
Viene volando el pasado,
obscuro recuerdo del amante.
Plumas y plumas y plumas, abandonan mi cuerpo.
Me asomé a los riscos creyendo que podría volar,
volar de verdad.
Cruzar el poderoso desierto,
la duna cruel, la arena cegadora.
El Océano es eterno, que ningúna ave quiere cruzar.
El silencio del vuelo
y la soledad de la Gaviota ignorante.
Hambre de crucero interminable.
Sobrevolarte.
Eres feliz junto a otra persona.
Volver a morir.
Plumas y plumas y plumas, abandonan mi cuerpo.
Desollado.
La piel dada vuelta.
Ojos agrietados como una presa rota que se desangra.
Lloverían sobre tu cabeza lágrimas de amianto,
indestructibles ante el fuego del tiempo.
La falta de memoria me atormenta.
El ancho de mis espaldas y las palabras hermosas.
Mis promesas cumplidas junto a las tuyas rotas.
El acantilado susurra a Icaro enamorado
que eres feliz ahora.
Más que a mi lado.
Volar, el secreto del corazón ligero, sin alma
sabe que no tengo miedo a la caída.
Menos dolorosa que el olvido.
Siento crecer plumas en mi espalda.
Y tú.
Pobre inocente que humilla al suelo,
pisando los miles de muertos que están bajo tus pies enterrados.
Oyen tu juramento vacío.
Viene volando el pasado,
obscuro recuerdo del amante.
Plumas y plumas y plumas, abandonan mi cuerpo.
Última edición: