Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Quién dijo que el amor estaba muerto?
¿y la diosa que lo sustentaba demasiado ardiente?
y la vida no podía fluir en sus espejos empañados
y todo era sequedad de su contacto
con dedos de bruma, de cámara de gas
y sin ventanas,
con luces de alquitrán sin sombras,
ni cosquillas, ni párpados.
¿Quién te dijo que no miraras fijamente
la llama de una vela
que cae sobre tu libro envuelto en llamas?
Todo son cenizas que aventa el aire
en los campos de la desilusión y la esperanza,
como en aquel planeta
que alguien insinuó había muerto
y ese mismo alguien
ahora descubre,
polvo gris de sabia ceniza
envuelto en nubes.