Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fui
estrella,
luz y brillo
fui en tus manos
elegido,
fui el agrado
de tus ojos,
fui cúspide
de toda montaña
Tanta luz me llenó
de sombras,
tanto poder
me hizo débil
y sucumbí al ego
Luego estuve
en el desastre,
entre los espejos,
oculto en el esplendor
de la pureza,
el huerto dónde
germinaba la vida
Donde había
conexión
entre el verbo y la materia.
Allí esperé con rabia,
sintiéndome
ignorado,
despreciado de la luz
Allí sembré traición,
desorden
desobediencia
Luego hice que la
sangre odiara a la sangre
y que la vida
dejará de ser
Todo esto fui
y sigo siendo
hasta los
desconocidos
calendarios.
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